Y escuchó nuevamente el molesto pero útil ruido de su despertador .Lo apagó, luego de mirar la hora y decirse “aun faltan veinte minutos para que el tren pase por la estación que me queda más cercana”. Se levantó de su cómoda camada abruptamente y sin dudar ni por un segundo abrió el segundo placard, ya que su memoria era infalible. Tomó los elegantes zapatos que hacia años utilizaba para ir a trabajar .Aún recordaba el bello y solemne día en que el con su delicada esposa había ido a la cercana tienda que vendía bellos calzados. También recordaba el crucial momento en que su esposa le indicó que compre los zapatos más costosos de la tienda “compralos, te los merecés” le había sugerido su esposa, “no, con ese dinero podemos enviar a nuestro hijo a conservatorio para que aprenda el bello arte de la música” le contestó. El “compralos no des mas vueltas” le dijo su esposa y lo que habia comenzado como una sugerencia se terminó por convertir en una orden que el acató como si el fuese un soldado y ella un comandante.
Luego de vestirse y ponerse los zapatos tomó su ordenado portafolios y caminó hasta la estación de trenes, allí un vagabundo que conocía y siempre se lo cruzaba le preguntó que hora es “son las 730 AM”. Como siempre llegaba muy temprano a su turno se quedaban extensos minutos a conversando con el vagabundo. Él siempre le decía “¡debes ser responsable si deseas abandonar tu deplorable vida” y el vagabundo le contestaba de la siguiente manera “¡mi estado de vida no es deplorable , seré pobre pero a mí me encanta vivir sin esforzarme sin trabajar y no tener responsabilidades“. Así se quedaban largas horas de batiendo hasta que el extenso tren pasaba por la tranquila y solitaria estación.
El tomaba el tren que lo dirigía hasta su trabajo, en donde tenia un puesto de honor ya que era uno de los mas responsables empleados. Siempre llegaba temprano a su trabajo y siempre llegaba a la hora correcta a su casa
El se levantaba temprano, antes que su esposa y su hijo lo hicieran. Siempre se hacía un café suave cortado con un chorro de deliciosa leche. Luego cerraba la llave de paso y caminaba hasta la estación siempre se cruzaba con el vagabundo. Nunca cambiaban las ideas de cada uno aunque luego de tantos años el señor que trabajaba se habia empezado a cansar, pero siempre lo hacia aunque le costase.
Un día él se fue sin revisar la llave de paso por confianza. Cuando volvió y entró se sorprendió de no ver a su familia y tampoco de no escucharla, entonces vio que estaban dormidos, pero realmente estaban muertos por una pérdida de gas. Lloró bastante, faltó una semana al trabajo. Como no había avisado lo despidieron, por lo tanto puso en venta su casa, pero como se estaba en tiempo de crisis nadie la compró .No pudo pagar los impuestos , por lo tanto el gobierno le arrebató la casa . Quedó viviendo en la calle como un vagabundo mendigando y muriéndose de hambre pero luego se dio de que era lo que quería: vivir si responsabilidades, sin horarios que cumplir, sin familia que mantener, sin reuniones a las que asistir, sin trabajo que hacer.
Luego de unos años tuvo curiosidad por saber quién ocupaba su puesto. Preguntó y le dijeron el nombre del vagabundo. Por esto un día fue a la estación de tren y lo vio, habia seguido sus consejos .Al día siguiente en la estación los dos se pusieron a debatir pero ahora él defendiendo la postura de vago y el ex vagabundo defendiendo la postura del responsable.
Tiempo después se dio cuenta de que habia sucedido eso porque el mundo es dinámico y se alegró al darse cuenta de que su situación tarde o temprano cambiaría
Seudónimo: Juventus Football Club
martes, 20 de octubre de 2009
CORREDOR CAZADO (A)
En el pequeño pueblo de Lingard, se desató una persecución de autos en la que todos los corredores fueron atrapados, menos uno. Mi nombre es Roberto Glend, y soy detective de la ciudad de Mabritz. Me fue asignado este caso, y me estoy concentrando más que nada en el asesinato de uno de nuestros agentes encubiertos, que socializaba con los corredores más importantes de la ciudad. La noche después que me dieron los papeles del caso, no pude dormir, ya que las declaraciones de testigos no conducían a sospechosos. Para mi suerte, llegó el día. Fui a la madrugada a ver las evidencias recolectadas por nuestros investigadores: había una patente, unos vidrios rotos y unos dados colgantes de esos que se ponen en los espejos retrovisores. Decidí comenzar con la patente. Ingresé el código: FKL 157 BA y me apreció ALICIA D. BROOK; MERCEDES CLK 500. Luego, fui a buscar su legajo y me pasé todo el día leyéndolo. Al otro día, fuimos con mi compañero Jerónimo al bar donde comía Alicia, y la arrestamos. Después de la interrogación en la estación de policía, vimos que ella no era la culpable: la patente era prestada. Alicia nos contó que un hombre llamado Ricardo, el corredor más buscado de la ciudad para nuestra sorpresa, le había prestado la patente, y nuestros investigadores cambiaron el legajo de la patente sin saber que era una trampa. Entonces, fui a ver a Jorge, el mecánico de la policía, a quien le entregué los vidrios encontrados. Tardó una semana en decirme qué tipo de vidrios eran. Mientras tanto, el caso se atrasaba. Luego de tanta espera, me dijo que esos vidrios eran desconocidos para él y que tenían una capa dorada y arriba otra azul, como si estuvieran listos para cambiar de color. Como no me dio resultado la pista, proseguí con los dados colgantes. Me dirigí a Raquel, una médica forense y le entregué la evidencia. Después de unos días, me dijo que las huellas digitales coincidían con el ADN encontrado en un pelo encontrado en el piso donde fue hallado el muerto (el agente encubierto). Se trataba del tal Ricardo. Obviamente, sería difícil atraparlo, porque es el más buscado de la ciudad. Esa noche dormí tranquilo, ya que el caso se había cerrado, pero no sabía que dentro de unas semanas Ricardo sería atrapado en una persecución. Cuando recibí esa noticia, pedí la detención y confesó que había matado al agente para que no lo culparan y que le ´´prestó´´ la patente a Alicia para que pensáramos que ella era la asesina. Todo gracias a Raquel, la cooperación de Alicia, y, bueno, Jorge también ayudó un poquito. Para finalizar, puedo decir que me ascendieron a jefe de distrito y que Alicia se convirtió en agente, y, por consiguiente, limpiaron su legajo.
Seudónimo: LALO CURA.
Seudónimo: LALO CURA.
Me río de mí (B) (Muerte)
Me río de mí, pero lloro por vos.
No te podrás imaginar las risas que tuve que dar
Para ocultar este amar.
Con los mismos ojos que te veo lloro
Lloro, porque no te encuentro.
Já, y luego disimular,
Es tan pero tan vulgar que ni me lo puedo imaginar.
Sos perfectamente defectuoso en tu forma de amar.
Claro, si tu amar es lo que tengo que descifrar.
Preferencias dije,
Y prefiero morirme antes que caerme en este pesar y dejar
esto pasar…
Seudónimo: Soberbia Euforia
No te podrás imaginar las risas que tuve que dar
Para ocultar este amar.
Con los mismos ojos que te veo lloro
Lloro, porque no te encuentro.
Já, y luego disimular,
Es tan pero tan vulgar que ni me lo puedo imaginar.
Sos perfectamente defectuoso en tu forma de amar.
Claro, si tu amar es lo que tengo que descifrar.
Preferencias dije,
Y prefiero morirme antes que caerme en este pesar y dejar
esto pasar…
Seudónimo: Soberbia Euforia
miércoles, 14 de octubre de 2009
Ojalá (C)
Ojalá algún día nos crucemos en cualquier lugar,
No importa cuándo ni dónde, sólo poderte mirar.
Ojalá alguna vez te conviertas en realidad,
Dejes de ser un espejismo, lleno de felicidad.
Ojalá pueda rozar tu piel sólo un momento
Para sentir que sos real, y no un invento.
Ojalá pudiera dejar de imaginar momentos imposibles,
Ojalá pudiera dejar de pensar en vos, amor invisible.
Seudónimo: Canela
No importa cuándo ni dónde, sólo poderte mirar.
Ojalá alguna vez te conviertas en realidad,
Dejes de ser un espejismo, lleno de felicidad.
Ojalá pueda rozar tu piel sólo un momento
Para sentir que sos real, y no un invento.
Ojalá pudiera dejar de imaginar momentos imposibles,
Ojalá pudiera dejar de pensar en vos, amor invisible.
Seudónimo: Canela
Olvido (C) (Campanas)
Tembloroso el amanecer llegó
Cual silencioso despertar de somnolencia
Y de azul manchó el paisaje todo
Y con rocío nuestro crisantemo rojo
Recuerdo que tus brazos me rodeaban
Cuando el sol bloqueaba el cortinaje
Y de oro bordaba las alfombras
Y con néctar tus verdes ojos
Deseaba tus caricias y tus labios
Retener para siempre en mis deseos
Llevar con tu aliento el aire entero
Y en su brisa mecerme eternamente
Pedía que la muerte me llevara
A su estado proferido de sopor
Y en tu jardín renacer un día
Cual Jacinto convertido en flor
Así los días del verano pasaban
Con sus noches llenas de pasión
Y así fue tu cuerpo la banca
Y el punto tu corazón
Pero se mueve la rueda cronológica
Y en su perpetuo andar gira la vida
Y así pasa en su momento la brisa
Pasa el lucero y también la flor
Besada por la brisa pasa la tarde
Y besada por la flor, pasa el amor
Partió el verano y el crisantemo murió
Olvidé también tus labios
Y mi pecho tu mirada
Por otra mirada cambió
Las ramas que vence el tiempo
Ya echan fuego en el hogar
El invierno llegó tan de prisa
Como aprendí a no soñar
Seudónimo: El último hombre de traje
Cual silencioso despertar de somnolencia
Y de azul manchó el paisaje todo
Y con rocío nuestro crisantemo rojo
Recuerdo que tus brazos me rodeaban
Cuando el sol bloqueaba el cortinaje
Y de oro bordaba las alfombras
Y con néctar tus verdes ojos
Deseaba tus caricias y tus labios
Retener para siempre en mis deseos
Llevar con tu aliento el aire entero
Y en su brisa mecerme eternamente
Pedía que la muerte me llevara
A su estado proferido de sopor
Y en tu jardín renacer un día
Cual Jacinto convertido en flor
Así los días del verano pasaban
Con sus noches llenas de pasión
Y así fue tu cuerpo la banca
Y el punto tu corazón
Pero se mueve la rueda cronológica
Y en su perpetuo andar gira la vida
Y así pasa en su momento la brisa
Pasa el lucero y también la flor
Besada por la brisa pasa la tarde
Y besada por la flor, pasa el amor
Partió el verano y el crisantemo murió
Olvidé también tus labios
Y mi pecho tu mirada
Por otra mirada cambió
Las ramas que vence el tiempo
Ya echan fuego en el hogar
El invierno llegó tan de prisa
Como aprendí a no soñar
Seudónimo: El último hombre de traje
Sin título (C) (Campanas)
Cuando suenan agudas las campanas
algunas caras se asombran y sobresaltan
porque ellas no lo saben pero son blancas,
y aturden a los ojos que a veces las miran
porque en la pupila igualmente entra
aquel cantar que desgarra la noche y saluda
sutilmente al día
con un silencio quizás inaudible
que de tan callado se hace ruido,
se hace susurro resentido
con el viento que no lo deja
ser parte única del aire.
Seudónimo: Opus 37/ii G
algunas caras se asombran y sobresaltan
porque ellas no lo saben pero son blancas,
y aturden a los ojos que a veces las miran
porque en la pupila igualmente entra
aquel cantar que desgarra la noche y saluda
sutilmente al día
con un silencio quizás inaudible
que de tan callado se hace ruido,
se hace susurro resentido
con el viento que no lo deja
ser parte única del aire.
Seudónimo: Opus 37/ii G
Enrédame (C) (Enredadera)
Enrédame en tus brazos, ahí es donde siempre quiero estar,
Tan cerca de ti, percibiendo de tu corazón el palpitar;
Sintiendo tu calor acariciándome, ahí me quiero quedar.
Enrédame con tu amor, dame más de tus besos benditos,
Quiero más de tus sonrisas, más de esos momentos bonitos;
Pruébame una vez más que nuestro amor es infinito.
Enrédame en tus sueños, tus más anhelados fantasías,
Déjame entrar en tu mundo y te regalaré mi filosofía,
Soñaremos juntos, y me inspirarás nuevas poesías.
Enrédame con tu mirada cautivante, ojos de mar,
Mírame constantemente, y no me dejes respirar,
Mírame a los ojos y enséñame lo que es amar.
Seudónimo: Canela
Tan cerca de ti, percibiendo de tu corazón el palpitar;
Sintiendo tu calor acariciándome, ahí me quiero quedar.
Enrédame con tu amor, dame más de tus besos benditos,
Quiero más de tus sonrisas, más de esos momentos bonitos;
Pruébame una vez más que nuestro amor es infinito.
Enrédame en tus sueños, tus más anhelados fantasías,
Déjame entrar en tu mundo y te regalaré mi filosofía,
Soñaremos juntos, y me inspirarás nuevas poesías.
Enrédame con tu mirada cautivante, ojos de mar,
Mírame constantemente, y no me dejes respirar,
Mírame a los ojos y enséñame lo que es amar.
Seudónimo: Canela
Suscribirse a:
Entradas (Atom)